Hay momentos en los que la vida se siente sobrecargada: proyectos, pendientes acumulados, cambios, imprevistos…
Y entre todo eso, el cuerpo empieza a tensarse sin que nos demos cuenta. La mente se acelera, sobre piensa las cosas y el cuerpo lo resiente. Justo en esos momentos es cuando más necesitamos una pausa.
Es cuando más olvidamos darnos ese tiempo para nosotras mismas.














