Mover el cuerpo no siempre tiene que ser intenso o complicado. A veces lo que más necesitamos es un flow suave y progresivo que nos ayude a soltar tensión y reconectar con nuestro cuerpo.
Esta rutina está diseñada justo para eso: empezamos arriba, en el cuello, y vamos bajando poco a poco hasta llegar a las caderas y piernas, permitiendo que cada zona se active, se libere y se sienta más ligera.















